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La pulpa dental es la parte interna de los dientes, compuesta por tejido blando, vasos sanguíneos y nervios, que comúnmente se conoce con el nombre erróneo de “nervio”.

Protegido por tejidos duros como el esmalte y la dentina para evitar que los patógenos lleguen a afectarla, puede causar dolor, inflamación y otros síntomas cuando se produce una lesión o una infección.

En ocasiones, este tipo de barreras protectoras de la pulpa dental pueden verse afectadas, por lo que el daño puede llegar a perjudicar a la parte interna de los dientes, derivando en pulpitis o, lo que es lo mismo, enfermedades inflamatorias de la pulpa dental.

 

Causas de daños en la pulpa dental

Las enfermedades de la pulpa dental pueden ser causadas por diversos factores, incluyendo caries, fracturas, traumatismos y enfermedades periodontales.

  • Caries. Siendo una de las principales causas, cuando ésta supera la barrera de los tejidos duros, las bacterias patógenas profundizan y llegan a la pulpa dental, pudiendo causar una infección y una inflamación.
  • Fracturas dentales. Las fracturas dentales también pueden causar daño a la pulpa dental, ya que permiten que las bacterias entren en el diente y causen una infección.
  • Traumatismos. Los cambios bruscos de temperatura, las radiaciones o las alteraciones de la presión (cuando vamos en avión, durante el despegue), por ejemplo, también pueden causar un daño.
  • Enfermedades periodontales. La gingivitis y la periodontitis pueden dañar los tejidos que sostienen los dientes y causar la exposición de la pulpa dental.
  • Causas técnicas y químicas. Un mal sellado después de una caries o una reconstrucción de la corona, intoxicaciones por metales pesados, desgaste por pulido excesivo, por la acción de agentes desmineralizantes y desecantes, etc, pueden ser otra causa.

pulpitis

Enfermedades más comunes de la Pulpa Dental

Pulpitis reversible

La alteración más común se conoce como pulpitis; es la inflamación de la pulpa dental.

Puede ser aguda (con síntomas) o crónica (con pocos síntomas). Los pacientes con pulpitis reversible se encuentran en los primeros estadios de la enfermedad, que en estos casos suele ser reversible. La pulpitis les provoca una dilatación de los vasos sanguíneos dilatados.

Los pacientes con pulpitis reversible aguda tienen síntomas como la sensibilidad dental a la temperatura, aunque aparecen solamente cuando hay estímulos concretos (como, por ejemplo, tomar una bebida un poco fría).

Los pacientes con pulpitis reversible crónica, por el contrario, no suelen tener síntomas, más allá de la inflamación que provoca molestias localizadas al masticar.

Tratamiento: Estos casos suelen resolverse cuando tratamos la causa de origen que ha inflamado la pulpa dental.

 

Pulpitis irreversible

También puede ser aguda o crónica. La pulpitis irreversible se da cuando la inflamación de la pulpa ha alcanzado un punto que hace imposible su regeneración.

En la pulpitis irreversible el dolor suele mantenerse a pesar de remover las causas que lo habrían provocado. Los dolores que acompañan a la pulpitis irreversible suelen ser severos e intensos, proporcionales al grado de afectación de la pulpa.

Tratamiento: la pulpitis irreversible tiene que tratarse para evitar que desemboque en una necrosis pulpar. Suele tratarse mediante una endodoncia o una pulpectomía total.

 

Necrosis pulpar

La necrosis puede ser total o parcial, dependiendo de la zona pulpar afectada. Suele darse como consecuencia final de la inflamación crónica. Puede estar provocada por la acción de las bacterias (en las causas de tipo infeccioso) o porque ha habido una interrupción del aporte sanguíneo (en casos provocados por traumatismos). La pulpa es especialmente delicada, cualquier lesión crónica en este tejido puede llegar a provocar una necrosis, lo que provoca una “muerte” de la pieza dental.

Tratamiento: para evitar que la gangrena se extienda a otros tejidos blandos, realizamos una endodoncia total.

sensibilidad dental pulpitis

¿Cómo puedo detectar si tengo pulpitis?

Los síntomas de las enfermedades de la pulpa dental pueden variar dependiendo de la gravedad de la lesión o la infección.

Aunque en ciertos casos puede que no existan signos, algunos de los síntomas más comunes incluyen dolor dental intenso y persistente, sensibilidad dental al calor o al frío, hinchazón en la zona afectada, sangrado de la encía, mal aliento y la presencia de pus.

En casos extremos, el dolor puede ser tan intenso que puede interferir con las actividades cotidianas del paciente, como comer y hablar.

 

 

Si los tejidos duros están deteriorados y la pulpa está expuesta, existen todo tipo de circunstancias que la pueden dañar, en algunas ocasiones de manera irreversible.

La prevención es la mejor manera de evitar las enfermedades de la pulpa dental, como la pulpitis. Mantener una buena higiene bucal, evitar alimentos y bebidas azucarados, tratar las caries y las fracturas dentales a tiempo y visitar al dentista regularmente para revisiones y limpiezas dentales, son una buena opción para ello.