¿Es mejor respirar por la nariz o por la boca?

Ahora mismo, ¿tienes la boca abierta o cerrada? ¿cómo inspiras y como exhalas el aire? En general, ¿respiras por la boca o por la nariz? La respuesta a estas preguntas es fundamental para determinar si perteneces al grupo de los respiradores nasales o al de los respiradores bucales.

¿Es mejor respirar por la nariz o por la boca?

En situaciones de normalidad los seres humanos deberíamos respirar siempre, día y noche, por la nariz. Respirar por la nariz ayuda a humidificar y calentar el aire antes de que entre en nuestros pulmones.  Además, las fosas nasales actúan como una barrera de defensa natural. Bloquean la entrada de bacterias y microbios. Y, por supuesto, en boca cerrada tampoco entran moscas 😉

Hay excepciones, por supuesto. Es normal apoyarnos en la respiración bucal cuando hablamos o cuando hacemos ejercicio físico de intensidad moderada

¿Por qué algunas personas respiran por la boca?

La respiración bucal puede tener su origen en alteraciones fisiológicas o en los malos hábitos.Entre las causas fisiológicas más comunes están una hipertrofia de las amígdalas palatinas, la rinitis alérgica, la desviación del tabique nasal, etc. En otros casos, la causa están en los malos hábitos, que empezaron por alguna circunstancia temporal pero se han mantenido en el tiempo. Si eres del grupo de los respiradores bucales, ¡ojo! No estamos hablando de una simple opción sin consecuencias.

La respiración bucal puede traer problemas de salud dental

Respirar por la boca puede producir sequedad bucal y disminuir el pH de la saliva, lo que puede contribuir a un aumento de las caries. Los pacientes que respiran por la boca suelen tener la lengua en una posición baja. En estos casos apenas hay estímulo lingual sobre el paladar, lo que puede provocar que los huesos del cráneo crezcan de forma vertical. Además, la posición baja de la lengua también puede alterar la deglución. En definitiva: respirar por la boca puede contribuir a la deformación facial y generar una mala oclusión dental. En ocasiones, toda esta cadena de disfunciones son la causa directa del apiñamiento de los dientes. No queremos alarmaros, pero la conclusión es clara: ¡hay que aprender a respirar por la nariz!

Trucos para aprender a respirar por la nariz

En el caso de que seas respirador bucal por causas fisiológicas, lo mejor es que acudas a un profesional otorrinolaringólogo. Si eres respirador bucal por malos hábitos, ¡la solución está en tus manos! Algunos de los consejos que te irán bien son:

 

  • Usa un dilatador nasal. Suele recomendarse su uso para personas que roncan. A ti te ayudará a despejar tus fosas nasales.
  • Haz limpiezas nasales con esprays de soluciones salinas. Te ayudarán a deshacerte de todo lo que bloquea tu nariz.
  • Durante el día, ponte un trocito de papel entre los labios. Te ayudará a mantenerlos cerrados y, por tanto, a respirar por la nariz.
  • Controla la posición de tu lengua. Asegúrate de que esté en el paladar.