Los dientes hay que cepillarlos todos los días después de las comidas, para mantener nuestra salud bucodental, evitar la aparición de sarro y enfermedades y ofrecer al mundo una sonrisa bonita y un buen aliento.

Según los especialistas, nos lavamos los dientes menos tiempo del necesario y, normalmente, entendemos por hacer un buen cepillado apretar mucho el cepillo, con fuerza. En realidad no sirve de nada estar rascando el esmalte. El buen cepillado tiene como objetivo quitarnos los restos de comida que quedan entre los dientes y que, si pasa un tiempo y se pudren, pueden presentarnos problemas.
Se aconseja que nos limpiemos antes las superficies externas de los dientes superiores que las de los inferiores. Y luego hagamos lo mismo con las superficies internas. Luego, habría que finalizar el cepillado de dientes limpiándonos las superficies de masticación y, si queremos cuidar mejor nuestro aliento para esté fresco, limpiar la lengua, donde se acumula mucha suciedad y gérmenes.Limpie las superficies externas de los dientes superiores y luego las de los dientes inferiores.
Lo más importante es el cepillado. La pasta es un complemento que nos puede dejar mejor sabor de boca y ayudarnos a limpiarnos. Pero si usamos una pasta con fluoruro, eliminaremos mejor la placa dental y fortaleceremos el esmalte. Eso sí, cuidado con ingerirlo que puede acabar siendo dañino.

¿Y el hilo dental, es necesario? Sí. Se recomienda a veces usarlo cada día, pero como mínimo deberíamos hacerlo semanalmente. Con el hilo dental llegamos a huecos donde el cepillo no llega, y donde se están acumulando y pudriendo restos. Por ejemplo, en la zona más interna de la boca.